|
Se muestran los artículos pertenecientes al tema Letras siberianas.
24/01/2008
(Recuperando viejas letras siberianas... La excusa es esta preciosa ilustración de Tara McPherson )Él no tenía intención de abandonar la lectura, ni de escucharla, ni de comentar nada que no fuera encogerse de hombros, así que Lia se levantó y fingió, como de costumbre, ir a por una copa. Se acercó a la barra y desde allí se dedicó a observarnos fríamente. Indolente y pálida. Nadie puede percibir la hoguera que arde en su interior y que apenas refleja su mirada color naranja. Nadie excepto yo, que tantas veces acudí a calentarme a su lado. Como un suicida, busqué y me encontré de nuevo en sus ojos. Acudí al reclamo en la trastienda y olvidé todas las promesas que me hice con tal de volver a escuchar las suyas una vez más. Entre besos, volví a creer en el corazón que latía con fuerza contra mi pecho. Aquel corazón no podía estar mintiendo. De regreso al salón, Lia continuó hasta el fondo sin mirar atrás. Se sentó otra vez junto a él y lo miró con aire triunfante. A veces, rabioso, pienso que lo único que busca es que le dedique otro de mis torpes textos o que Tara la siga dibujando mil veces, Martín, Lucas y Diego logren al fín sus poemas, o que Daniela cante su amor por ella a los cuatro vientos. ¿Pero qué mas da? Expectantes, día tras día, nos seguiremos congregando allá donde vaya: por y para nuestra musa. Y desde el fondo, él cierra su libro y concluye: — Lia, no pienso decirte más veces que debes vestir de un modo más... discreto. No deja de mirarte todo el mundo.
...Como comprenderás, así no hay quien lea tranquilo.
22/01/2008
 Cuando la publicidad farmacéutica ocupa uno de cada cinco anuncios televisivos es que la gripe volvió en plan Terminator. Nunca había estado enfermo tan seguido, con tiempo suficiente para pasar por todo tipo de estados febriles y deambular tiritando y tosiendo por casa con chaquetón, guantes y gorro de lana calado hasta las cejas. No es tan raro para ser enero, dirá usted; pero es que me encuentro en Canarias, a 16 grados y con una calima espesa como potaje con gofio. ¿Qué puede hacerse en estos casos para matar el tiempo? El cerebro no ayuda, el malestar impide la concentración, pero aún así no hay nada como encamarse en compañía de un buen libro: quizás la elección más afortunada no era precisamente una novela tan acongojante como "La Carretera" de Cormac McCarthy, pero su intensidad compensa con creces el mal rato. Recomendabilísima. Ahora, son otro tipo de carreteras las que intento recorrer entre toses; las de "Esta Historia" de Alessandro Baricco . Bellísima, de momento, como acostumbran a ser todas las del autor de "Seda" y "Océano Mar". Y entremedio, una curiosidad siniestra y divertida: "La pareja abominable" de Edward Gorey . Un libro ilustrado perfecto para delirar.
El caso es que me apetecía leer y recuperar esa intimidad que sólo dan el papel y la encuadernación; por eso cuando supe de las críticas a KINDLE el dispositivo para lectura que ha presentado recientemente Amazon, por parte de Steve Jobs, pope de Apple y magnate que se dedica a la fabricación de ordenadores y maquinaria para pijos... esperaba otra cosa:
Steve lo consideró como un error puesto que "los norteamericanos han dejado de leer". "No importa lo bueno o malo que sea el dispositivo, el hecho es que la gente ya no lee" dijo Steve. "EL 40% de la gente es Estados Unidos leen un libro o menos al año. La concepción entera del dispositivo es inútil porque la gente ya no lee".
¿Curiosa crítica, no? No parece que lo lamente mucho, tal vez piense que así será más fácil lavarles el cerebro para que compren otro tipo de dispositivos: "No lea, compre otra pantalla más." ¿Les suena?... ay... Premio seguro para el primero que sepa qué representa la imagen que acompaña el post.
24/04/2007
 Quiero aprovechar la cita anual del "Día del Libro", fecha señalada en la que todos alardeamos de leer algo más que Marca, Hola y el Jueves, para reivindicar a los grandes olvidados de esta fiesta del cartoné y la rústica: ¡¡LOS LIBROS VERGONZANTES!! Sí, señorita o caballero, probablemente hoy mismo le regalen alguno y porque es un libro y da pena tirarlo acabe en una segunda o tercera fila al fondo de la estantería, junto al "Yo, Sara T" que leíste a los quince, el "Todo por la Fama" de Coto Matamoros (regalo de tu cuñado por reyes), o las tres copias de "Cómo adelgazar follando" que maldita la hora en que se puso de moda.
Desconfíen al ver una librería bien ordenada, con los tomos amarillos de Anagrama todos juntitos, los blancos de Alianza Editorial, los negros y rojos de El Acantilado dispuestos en fila... Basta con sacar un ejemplar de sitio para comprobar que tras ese escaparate de referencias cultas y a la moda se esconden otros libros de los que su propietario reniega y que terminaron convertidos en pasto de lepismas por no haber cambiado a tiempo de manos, con la excusa de algún cumpleaños.
Selecciones del Reader's Digest, un "Sinuhé el Egipcio" de psicodélica portada setentera, las colecciones del dominical que basta abrir una vez para que se despeguen todas las páginas... ¿Qué encontraremos tras los lujosos tomos de Borges, Faulkner y Zweig en la Mansión Janacek? ¡¡Hagamos el experimento!!: 
¿Ven? ¡Menudos tesoros! No se avergüencen y hagan como yo ¡¡Liberen a estos libros del ostracismo en esta gran fiesta de la cultura!! Hermanen a Marcial LaFuente Estefanía con Javier Marías, a la Biblioteca Jiménez del Oso con los sonetos de Shakespeare, ¡¡¡Don Miki y Paul Auster!!!! ...
¿Sí, qué pasa? ¡¡¡¡Es que no tengo un duro para ir hoy de librerías!!!! CagoenCervantes...
18/03/2007
 (Preciosa página de "Tango", una de las aventuras de Corto Maltés. )
¡Y POR FIN! La Bella Cora y su caballero, Don Enrique (sí, ese mismo al que todas ustedes quieren), del CERO pasaron al ROCE. —¿Otra botella, mi dama? ¿o más jamón de bellota? Y a Cora, que veía triple, aquella voz aguardentosa le resultó de repente muy engatusadora. Y Enrique, tras diecisiete copas, veía a su amiga recubierta totalmente de magia. Intentaban conservar la compostura y conversar civilizadamente, pero ocurrió que el parquet estaba recién encerado y ella, sin saberlo, resbaló. Él quiso ayudar a estabilizarla pero al agarrarla por la cintura sólo pudo pensar en bestializarla, con la fiera pasión del aporrear de mil pianos. ¡Y lo tenso se volvió tesón! ¡y las caricias fricción! Corrieron a los lavabos a satisfacer sus ansias: Gritó Enrique: —¡EL METE Y SACA YO GOZO!— Gritó Cora: —¡YO GOZO Y ÉL ME ESTACA! Y así, los ebrios amantes, con tiento aprovecharon hasta quedar satisfechos y rabiosamente contentos. Pero tras el rodar del ardor, con el enfriamiento, volvieron a su habitual refinamiento y saber estar.
****** ¡Sssssseñores, acabo de inaugurar un nuevo género: la autobiografía anagramática ¡Casi nada! Y eso que en realidad sólo era una excusa para enlazar esta entretenida página.
Etiquetas: Cuentos-Kleenex
17/02/2007
 ¿Pero cómo es posible que nadie supiera antes de aquella historia? se preguntó mientras bajaba las escaleras dando saltitos, eufórica, aferrando contra el pecho la grabadora y el bloc de notas. Aquel hombre había sobrevivido al tsunami de Indonesia, al huracán Katrina, al 11 de septiembre neoyorkino, al gran terremoto de Perú en el 91,el accidente aéreo de Los Rodeos, el incendio del Windsor, a los machetes dayaks en Timor Oriental y las bombas americanas sobre Bagdag... ¡qué increíble, endemoniada, SUERTE la de Wilhem Glück!
En eso pensaba al cruzar el portal cuando le cayeron encima 450 kilos de un "Stenway & Son" del 36, afinado y sin polillas, al que se le aflojaron las cuerdas cuando lo estaban subiendo a casa del pianista.
Y ustedes, sus lectores, se quedaron sin saber la afortunada historia del señor Glück, aunque la verdad es que de Wilhem, al que en su profesión llaman "el innombrable", a quien por todos los medios intentan destinar lo más lejos posible... ...de Wilhem, digo, lo único que conviene saber es que es increíble, endemoniadamente GAFE.
30/01/2007
 (Unas alegres viñetas de Edward Gorey: "The gashlycrumb tinies" ) ________________________________________________
Anoche volvió a ocurrir: de repente estaba allí abajo, en camisón. Papá y sus amigotes sentados alrededor la mesa de la cocina. Una señora enana hablando muy alto. Papá bebiendo otra vez ¡Prometió que no volvería a beber!.
Le conté a mamá que ni siquiera recordaba haber bajado las escaleras.
Mamá no le dio importancia. Me dijo que a los niños nos resultan extrañas muchas cosas porque para nosotros todo es nuevo, y que de todos modos este era un mundo extraño y nunca dejaría de sorprenderme. Le dije que papá había vuelto a beber, no me contestó. Le dije lo de aquella gente y se enfadó, y me mandó a la cama, y que no se me ocurriera salir del cuarto sin su permiso, y se puso fea y toda triste.
Pero ahora estoy allí de nuevo. Tengo frío y no recuerdo cómo bajé. Veo a esa mujer que habla tan alto y papá está con ella. Me enfado mucho, le quito el vaso y lo estallo contra el suelo en mil pedacitos, porque nos prometió que nunca nunca nunca volvería a beber. Y quiero que esa mujer se calle. Está gritando, pero yo grito más fuerte y abro todos los cajones y tiro las sillas y doy vueltas y más vueltas todo rápido hasta subir por las paredes hacia el techo. Pero ella sigue gritando: —¡Ve hacia la luz, Carol Ann, ve hacia la luuuuuuuuuzzzzzzz! Etiquetas: cuentoskleenex
|
IKE JANACEK
Temas
Archivos
Enlaces
Diario Pravda
Polvorones de la Estepa
Blogos y Blinis
|