Me encanta que de vez en cuando y gracias a la televisión se amplíen los temas disponibles para que blogueros pelmazos como yo, cocinillas, enteradillos, expertos de andar por casa, marujas, marujos y compañeros de oficina aburridos demuestren su "basto" acervo cultural. Tenemos la suerte de vivir en un país entregado al Síndrome del Seleccionador Nacional: TODO el mundo lleva dentro un entrenador de fútbol infalible, a un político categórico, a un crítico de cine ( música, literatura, cómic, pelis porno o lo que se les ocurra) sobrado de conocimientos.
TODOS quieren enseñar y muy pocos aprender.
Así, con "Operación Triunfo" se afinaron más oídos que ni con el mejor otorrinolaringólogo. Miles de hipocondríacos agradecen a "House M.D" poder llamar a sus catarros "cuadro clínico paramixovírico". Con "Supermodelo" aprendimos qué es una "hortera de bolera". César Millán me explicó que lo de mis dos perras no es hacer la puñeta sino buscar la supremacía canina. Y también, aunque usted se alimente a base de Doritos y tenga el paladar de estropajo sabe perfectamente dónde ubicar "El Bulli" o qué es una esferificación con agar-agar.
Por eso mismo "FAMA" , el "reality show" de Cuatro, es uno de esos placeres culpables que nadie debería perderse. Antes sólo sabía hacer el paso de la vendimia y el kasachof de la muerte, ahora sé lo que es el popping, el baile del pollo, el ciseaux, el demi-plié y el passe-partout. Veo el programa con un sentimiento mezcla de entusiasmo, curiosidad, vergüenza ajena y puro descojone; gracias, sobre todo, al histriónico Rafa Méndez y esas pausas dramáticas con las que anuncian nominados y expulsiones.
Lo dicho, soy fan, y siento que caiga un mito con esta confesión vergonzante. Peor sería que viese "Supervivientes"¿no?
... (Bueno, prometo que dejaré de verlo en cuanto echen a Karmele Marchante)
Les proponemos el siguiente programa: Locura e infancia como común denominador de estas tres y más que notables películas. Garantizamos que les mostrarán algunas escenas difíciles de olvidar. Recomendar encarecidamente a pedófobos, funcionarios de la Consejería de Educación, y en general todo aquel que recuerde con horror su niñez, no ver las tres juntas. A lectores de "Ser Padres", personas optimistas y rubicundas, amantes del buen gusto y en general gente con excesiva sensibilidad. los emplazo para otra cita con la Filmoteca Janacek... ¡porque estas no son películas para ellos!
Alguien la definió, con gran tino, como un cruce entre "Las aventuras de Tom Sawyer" y una película de David Lynch. Transcurre en las praderas de Idaho, durante la década de los 50.
Una muestra (traducción libre):
"—Pobre Seth. Es todo tan horroroso ¿verdad? La pesadilla de la infancia. Y cada vez es peor. Un día te despertarás y todo habrá pasado. Tu bonita piel se arrugará y marchitará. Perderás el pelo, la vista, la memoria. Tu sangre se espesará.Tus dientes se te pondrán amarillos y se caerán. Comenzarás a oler mal y a tirarte pedos. Y todos tus amigos habrán muerto. Sucumbirás a la artritis. Infarto. Demencia senil. Te mearás encima, te cagarás encima. La boca llena de saliva... Ruega para que cuando eso pase tengas a alguien que te quiera. Porque si amas seguirás siendo joven. La inocencia puede ser el infierno."
Vuelva a las praderas de la América profunda para pasarlo realmente mal con las desventuras de esta niña, magistralmente interpretada por Jodelle Ferland.
"—Si quieres quedarte a mirar más vale que permanezcas callada. Necesito enfriarlo...qué desastre. Esto no tiene gracia. Es un hombre triste. Un hombre muy, muy triste. Mira... (presiona el vientre hinchado del cadáver y los gases salen por detrás) Manzanas siniestras, manzanas muy siniestras ¿Ves la piel? tendremos que pelarla. Luego, se le drena la grasa y los huesos se espolvorean con bórax. Después se le da forma con alambre, se arregla, se cose, se barniza..."
Leo, canadiense de Montreal, se evade por las noches imaginando que es siciliano (porque "Italia es demasiado bonita para pertenecer sólo a los italianos"), mientras la locura se ensaña con su familia.
"—Esta noche el niño Godin volverá tarde a casa. Su madre le mirará los dedos por miedo a que el nene fume a escondidas. No, Sra. Godin. Su hijo se folla todo lo que pilla. Tiene la pilila devorada por las bacterias y se traga todas las pastillas que encuentra para olvidarla a usted. Los domingos, cuando le obliga a bañarse para ir a la iglesia, él aprovecha para prostituirse con su entrenador de hockey. La carne blanca se vende mejor. Pero, sobre todo, no se preocupe. No fuma, porque se asfixia."
Nada más. Busquen y disfruten (sobre todo del Puente :)).
Ver Visitor Q , de Takashi Miike , te deja mal cuerpo. Un festival absurdo de violencia, necrofilia, incesto, violaciones... y un ama de casa yonqui que inunda de leche la cocina mientras se ordeña a si misma, no es lo más recomendable para acostarse temprano y encarar el (funesto) primer lunes de septiembre con alegría. No imaginaba que después de la película pudiese ver algo que terminara por destemplarme del todo. Probablemente sólo me ocurra a mi, pero este vídeo del fotógrafo Charlie White para la casa Adidas creo que es realmente terrorífico.
A estas alturas y con las pastillas que me recetaron, ya debería ver las cosas de cualquier otro color que no fuera el negro; mientras no empiece a verlas de color rosa... No se pierdan esta galería fotográfica de Mr.White donde reencuentro la espectacular y enorme Highland Park: pude verla en la Bienal fotográfica de Santa Cruz de Tenerife hace unos años, olvidé el título y el autor, pero desde entonces la estaba buscando.
Un poeta, un periodista, un director de cine, un productor, un suicida y un pintamonas, nos reunimos hace veinte años en un caserón de El Médano, en el sur de Tenerife.
Allí pasamos un largo fin de semana de playa, tequila, cintas de Peter Gabriel, Golpes Bajos, fanzines, porros, albóndigas de lata... y un susto.
Las noches era tan silenciosas que se oía el rumor de las olas, y las conversaciones derivaban en historietas fantásticas y cuentos de miedo que, con la tontería propia de la adolescencia, nos excitaban y mantenían despiertos hasta las tantas de la madrugada. Fue en una de estas que nos quedamos maquinando una broma macabra para el primero en acostarse, uno tan supersticioso y timorato como para salir despavorido de un dormitorio al ver una muñeca rota sobre la cama.
Había ganas de jarana y lo hicimos. La puesta en escena fue de lo más truculento: imagine despertar de golpe y ver a los pies de su cama una figura fantasmal cubierta con un sudario blanco, sujetando un candelabro encendido con una mano y balanceando a una muñeca ahorcada y sin ojos con la otra. Para rematar, lo despertamos con los estridentes violines de la escena de la ducha en "Psicosis"("Psycho O.S.T" Bernard Herrmann 1960), aprovechando que era tan fanático del cine como para haber llevado a la playa una casete con dicha banda sonora.
Abrió los ojos y se quedó mirándome con una mirada alelada. Desde la puerta sacaron una foto y con el relámpago del flash se llevó la mano al pecho y soltó un pequeño quejido. Durante siete eternos segundos permaneció así, sin decir lo más mínimo, hasta que empecé a asustarme seriamente, pensando que pudo haber sufrido un fallo cardiaco, posibilidad que a ninguno de los pesados bromistas se nos pasó antes por la cabeza.
Cuando estaba a punto de soltar el candelabro y abalanzarme sobre la cama al grito de "llamen a una ambulancia" dijo con un hilillo de voz:
— Joer macho...qué susto. ...
Ayer mismo en el cine recordé todo esto tras quedarme pegado a la butaca, con el corazón en un puño, viendo el acongojante y brutal comienzo de "28 semanas después" , su extraordinario segundo largometraje. Qué bien ha aprendido a asustar el muy puñetero... cuanto talento y qué orgullo da ver cuan lejos está llegando. Qué gustazo.