Qué levante la mano el que no esté de mal yogur a causa de tantos planes abortados de golpe, una triste sensación de impotencia y un considerable agujero en la billetera.
Lo que lleva tiempo generándose sólo se manifiesta de una forma: de repente, pero no creo que a nadie le tomara por sorpresa esta CRISIS. Las noticias, los síntomas y las señales estaban ahí, bien claros antes de los grandes titulares. Igual que todo eso tan gordo que aún está por llegar y con un poco de esfuerzo general podría evitarse. Lo que pasa es que no parece que hayan ganas de esforzarse. Es más fácil enredarse en discusiones, echar la culpa a la gente y seguir haciendo la vista gorda con bancos, financieras, intermediarios y chorizos varios para seguir hinchando burbujas.
Esto me recuerda algo muy surrealista que oí por la radio aquel 11 de septiembre del atentado de las Torres Gemelas, en 2001: A pocas horas de los atentados, el escritor que moderaba el debate ( uno que presenta informativos en Telemadrid, aunque él mismo sea un impresentable ) se llevaba las manos a la cabeza diciendo que todo aquello era una barbaridad, un horror; pero que lo verdaderamente espantoso y causante de la debacle era aquel antinatural empeño en vivir a sopotocientos metros del suelo, en enormes rascacielos. ¿Lo ven? La culpa siempre será nuestra, por algo acabamos pagándola siempre.
Antes de empezar a correr de un lado a otro gritando con las manos en alto, unos minutos musicales: los excelentes Vetusta Morla interpretando en directo "Sálvese quien pueda"