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LIA (Recuperando viejas letras siberianas... La excusa es esta preciosa ilustración de Tara McPherson )Él no tenía intención de abandonar la lectura, ni de escucharla, ni de comentar nada que no fuera encogerse de hombros, así que Lia se levantó y fingió, como de costumbre, ir a por una copa. Se acercó a la barra y desde allí se dedicó a observarnos fríamente. Indolente y pálida. Nadie puede percibir la hoguera que arde en su interior y que apenas refleja su mirada color naranja. Nadie excepto yo, que tantas veces acudí a calentarme a su lado. Como un suicida, busqué y me encontré de nuevo en sus ojos. Acudí al reclamo en la trastienda y olvidé todas las promesas que me hice con tal de volver a escuchar las suyas una vez más. Entre besos, volví a creer en el corazón que latía con fuerza contra mi pecho. Aquel corazón no podía estar mintiendo. De regreso al salón, Lia continuó hasta el fondo sin mirar atrás. Se sentó otra vez junto a él y lo miró con aire triunfante. A veces, rabioso, pienso que lo único que busca es que le dedique otro de mis torpes textos o que Tara la siga dibujando mil veces, Martín, Lucas y Diego logren al fín sus poemas, o que Daniela cante su amor por ella a los cuatro vientos. ¿Pero qué mas da? Expectantes, día tras día, nos seguiremos congregando allá donde vaya: por y para nuestra musa. Y desde el fondo, él cierra su libro y concluye: — Lia, no pienso decirte más veces que debes vestir de un modo más... discreto. No deja de mirarte todo el mundo. ...Como comprenderás, así no hay quien lea tranquilo. Comentarios» Ir a formulario |
IKE JANACEKTemas
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