
Cada vez me gustan más las personas poco hechas, tiernitas, que sangren.
A las otras ya no las trago, especialmente si tienen más nervadura de la cuenta. De pasar todo el día rumiando paranoias se les quedan las carnes resecas y con sabor rancio. Producen acidez y algunas son pura bilis a pesar de su aspecto de ternera lechal.
Quizás su enorme sesera esté como para hacer un revuelto de chuparse los dedos, pero he perdido toda afición a las vísceras... Lástima, ya ni con un buen Chianti de por medio, Clarisse.
Pero si a usted le apetece...
- la receta de los "sesos" de crema pastelera (arriba) y unos deliciosos deditos de bruja, aquí .
- Un práctico molde para hacer cerebro de gelatina. De lo que se come se cría.
- Arte con chuletas, abstenerse artistas veganos o les puede dar un síncope.
- Jamones con pedigrí cortesía del artista Tim Knowles (ojalá la tinta sea de calamar o sabrán a rayos)