
©"The sinking ship" Ilustración de Mark Bryan
"Existen dos tipos de suicidas: los que sólo quieren dejar de sufrir, rápidos y expeditivos, y los que se van yendo poco a poco, negando lo que hacen, poniéndose delante del peligro como por casualidad.
A estos últimos les gusta cavar hoyos en los que meterse, aunque ellos, seguramente, los llamen trincheras.
No huyen del sufrimiento, lo buscan, quieren saber cuanto podrán aguantar.
Por el camino van repartiendo a manos llenas el que les sobra, y a pesar de ello esperan que tú los acompañes, sin rechistar, en su travesía por arenas movedizas.
Se les volverá a llenar la boca con las bondades de la vida y sus mil proyectos que, por supuesto, te incluyen. Volverán a engañarte y a engañarse yendo cada vez más abajo.
Pero cabe la esperanza de que lo reconozcan, de que más allá de las tres de la madrugada continúen pensando en ello. Al amanecer el pensamiento permanezca y no se diluya en todo el día: se den cuenta, paren... y al final, por difícil que parezca, cambien"
Como cambia lo escrito en pleno desvelo de madrugada, cuando se lee bajo la luz de sol.