
¿Pero cómo es posible que nadie supiera antes de aquella historia? se preguntó mientras bajaba las escaleras dando saltitos, eufórica, aferrando contra el pecho la grabadora y el bloc de notas.
Aquel hombre había sobrevivido al tsunami de Indonesia, al huracán Katrina, al 11 de septiembre neoyorkino, al gran terremoto de Perú en el 91,el accidente aéreo de Los Rodeos, el incendio del Windsor, a los machetes dayaks en Timor Oriental y las bombas americanas sobre Bagdag... ¡qué increíble, endemoniada, SUERTE la de Wilhem Glück!
En eso pensaba al cruzar el portal cuando le cayeron encima 450 kilos de un "Stenway & Son" del 36, afinado y sin polillas, al que se le aflojaron las cuerdas cuando lo estaban subiendo a casa del pianista.
Y ustedes, sus lectores, se quedaron sin saber la afortunada historia del señor Glück, aunque la verdad es que de Wilhem, al que en su profesión llaman "el innombrable", a quien por todos los medios intentan destinar lo más lejos posible...
...de Wilhem, digo, lo único que conviene saber es que es increíble, endemoniadamente GAFE.