
(Unas alegres viñetas de Edward Gorey: "The gashlycrumb tinies" )
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Anoche volvió a ocurrir: de repente estaba allí abajo, en camisón.
Papá y sus amigotes sentados alrededor la mesa de la cocina. Una señora enana hablando muy alto. Papá bebiendo otra vez ¡Prometió que no volvería a beber!.
Le conté a mamá que ni siquiera recordaba haber bajado las escaleras.
Mamá no le dio importancia. Me dijo que a los niños nos resultan extrañas muchas cosas porque para nosotros todo es nuevo, y que de todos modos este era un mundo extraño y nunca dejaría de sorprenderme.
Le dije que papá había vuelto a beber, no me contestó.
Le dije lo de aquella gente y se enfadó, y me mandó a la cama, y que no se me ocurriera salir del cuarto sin su permiso, y se puso fea y toda triste.
Pero ahora estoy allí de nuevo. Tengo frío y no recuerdo cómo bajé. Veo a esa mujer que habla tan alto y papá está con ella.
Me enfado mucho, le quito el vaso y lo estallo contra el suelo en mil pedacitos, porque nos prometió que nunca nunca nunca volvería a beber.
Y quiero que esa mujer se calle. Está gritando, pero yo grito más fuerte y abro todos los cajones y tiro las sillas y doy vueltas y más vueltas todo rápido hasta subir por las paredes hacia el techo.
Pero ella sigue gritando:
—¡Ve hacia la luz, Carol Ann, ve hacia la luuuuuuuuuzzzzzzz!